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SI QUEREMOS LIDERAR, APRENDAMOS A
ESCUCHAR
Una de las características de los grandes líderes
y negociadores exitosos en cualquier área es que saben
escuchar y para lograr una comunicación eficaz, esto
es fundamental.
La comunicación
es el acto por el cual una persona establece con otra un contacto
que le permite transmitir una información. En la comunicación
intervienen diversos elementos que pueden facilitar o dificultar
el proceso.
La comunicación
eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor interpreta
el mensaje en el sentido que pretende el emisor y una de las
formas que tenemos para establecer una comunicación
eficaz es precisamente escuchar activamente. Existe la creencia
equivocada de que se escucha de forma automática, pero
no es así, al contrario, escuchar requiere un esfuerzo
superior al que se hace al hablar y también del que
se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye.
Veamos entonces
como podríamos definir la escucha activa.
La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación
desde el punto de vista del que habla. ¿Cuál
es la diferencia entre el oír y el escuchar? Existen
grandes diferencias. El oír es simplemente percibir
vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender,
comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha activa
se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que
la persona está expresando directamente, sino también
los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que
se está diciendo. Para llegar a entender a alguien
se precisa asimismo cierta empatía o rapport, es decir,
saber ponerse en el lugar de la otra persona.
La mayor parte
de los problemas a la hora de escuchar son consecuencia de
los siguientes factores (sólo haré referencia
a algunos):
Lectura de mente:
La persona hace suposiciones sobre las intenciones o deseos
del otro. No presta atención a lo que realmente le
está diciendo, sino que fantasea, adivina, le pone
su propia interpretación o mapa (término que
usamos en Programación Neurolongüística
para definir nuestra propia realidad o mapa mental).
Juicios:
Se prejuzga al otro, poniéndole alguna etiqueta. Se
lo clasifica con mucha ligereza sin realmente saber qué
le pasa y qué está diciendo.
Comparación:
Si se presta atención a quien es más inteligente,
más guapo o competente, la comunicación se ve
seriamente afectada. Ej: "Yo tengo una casa mucho más
grande que la suya". "Lo que me pasa a mí
es diez veces peor de lo que te pasa a vos"
Eliminación:
Consiste en escuchar algunas cosas y otras no, se pone filtros.
Cuando se ha escuchado ya lo que nos interesa, dejamos de
escuchar. Ejemplo: El novio deja de escuchar cuando se ha
asegurado de que ella no está enojada.
Consejos:
Cuando alguien necesita que lo escuchen, lo último
que quiere es que le demos consejos. "Yo en tu lugar..."
Además, se empieza a aconsejar antes de haber acabado
a escuchar todos los argumentos, sin prestar atención
a los sentimientos.
Ensayo:
Mientras el otro habla, ensayamos mentalmente nuestras respuestas.
Como no podemos hacer dos cosas bien al mismo tiempo, el mensaje
del otro se pierde y nos centramos sólo en nuestros
propios pensamientos. "Yo diré, el dirá
y entonces yo le contestaré...."
Identificación:
Te identificas con todo lo que te están contando y
lo haces tuyo. Cualquier cosa que te dicen lo asocias con
algo que te ha podido ocurrir a ti, con lo cual, dejas de
estar con el otro para estar con vos y por lo tanto dejas
de escuchar activamente.
Elementos que facilitan
la Escucha Activa:
Para que exista escucha
activa es imprescindible que exista retroalimentación.
Escuchar significa participar, preguntar, aclarar.
Parafrasear
Consiste en repetir con tus propias palabras lo que la otra
persona acabar de decir. "Qué quiere decir que...?"
Con la paráfrasis consigues que la otra persona pueda
rectificar su comunicación si no le has entendido bien,
pero además consigue efectos casi milagrosos. Cuando
alguien repite lo que acabamos de decir, nos sentimos en la
gloria, comprendidos y escuchados. Parafrasear permite rectificar
los malos entendidos, evita comparaciones, lecturas de mente,
etc.
Preguntar:
Consiste en aclarar lo que no queda suficientemente explicado,
preguntar hasta conseguir toda la información.
¿Para qué
es importante aprender a escuchar activamente?
1. Para generar confianza en los demás y consecuentemente
para que sean sinceros con nosotros.
2. Para que la persona que nos habla se siente valorada.
3. Para eliminar tensiones ya que escuchar tiene efectos tranquilizantes.
4. Para favorecer una relación positiva con nuestro
interlocutor.
5. Para permitir llegar al fondo de los problemas.
6. Para generar respeto del que nos habla hacia nosotros.
7. Para recompensar a nuestro interlocutor.
Como dice Tom Peters en su libro "Passion for Excellence":
"Escuchar es la forma de cortesía más
elevada que existe."
¿Cómo
se practica la escucha activa?
A través
de la observación:
Cuanta más información podamos obtener de nuestro
interlocutor, mejor. Para ello debemos estar atentos a sus
expresiones, a los sentimientos que expresa, a los gestos
y a las señales que nos emite para indicarnos que nos
cede el turno de palabra.
A través
de la expresión:
Nuestro interlocutor debe captar por nuestra actitud que le
estamos prestando atención. Es importante mantener
el contacto visual y asentir con movimientos de cabeza. También
debemos acompañar nuestros gestos con expresiones verbales:
"claro, entiendo", "ya veo", "ah-ah".
A través
del Rapport:
Estar en sintonía con la otra persona mientras la escuchamos
y entrar en su mundo para "dejar" de estar en el
nuestro.
Conclusiones:
Por lo tanto, para
escuchar es necesario calibrar a la otra persona, parafrasear
y preguntar. Esta ecuación lleva a generar Rapport
con el otro y disociarnos para estar precisamente con nuestro
interlocutor. Al hacer esto, la otra persona buscará
respuestas dentro de sí misma y además se sentirá
muy a gusto de establecer una comunicación con nosotros.
Se trata de dirigir la atención fuera de ti, en vez
de centrarte en tus procesos mentales.
Escuchar con atención y curiosidad es una habilidad
que debería abundar en el mundo de los negocios y de
las relaciones. Las personas que poseen esta cualidad ejercen
influencia y se ganan el respeto de los demás. El Rapport
es una herramienta muy importante que contribuye a adquirirla.
Cuando escuchas con Rapport estás escuchando con todo
tu cuerpo. No sólo escucharás lo que la otra
persona dice, sino que tendrás acceso a lo que piensa
y siente. Ayudas a que la otra persona comprenda, encuentre
sus propias soluciones y se comprometa con ellas.
"El que habla siembra,
el que escucha recoge."
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